El ‘plan B’ del cáncer de pulmón

•    Un nuevo gen, AXL, se perfila como candidato a nuevas terapias
Los pacientes con un cáncer de pulmón con el gen EGFR mutado tienen una noticia buena y otra mala. Este subtipo de tumor dispone de dos buenos fármacos dirigidos contra esa mutación concreta; en cambio, la enfermedad es capaz de generar resistencias y no es raro que pasado cierto tiempo dejen de responder al tratamiento. Investigadores españoles acaban de descubrir una de las claves de esas resistencias.
Erlotinib y gefitinib son dos fármacos que han cambiado la historia natural de un subtipo concreto de tumores de pulmón: aquéllos en los que el gen EGFR está mutado. Se trata aproximadamente del 20% de todos los diagnósticos de cáncer de pulmón y es mucho más habitual en mujeres fumadoras, ex fumadores o pacientes que nunca han fumado.

El 'plan B' del cáncer de pulmón
Sin embargo, pese a las buenas respuestas iniciales a estos tratamientos, lo habitual es que hasta el 80% de los pacientes con sobreexpresión de EGFR acabe desarrollando resistencia a la terapia y su tumor vuelva a recaer pasado cierto tiempo.
Un equipo de investigadores españoles, liderados por el oncólogo Rafael Rosell, presidente del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP), acaba de publicar en la revista ‘Nature Genetics’ una investigación que explica qué mecanismos utiliza el tumor para escapar del control de los fármacos.


Gracias a la financiación de la Obra Social La Caixa, y en colaboración con equipos de EEUU y Corea del Sur, los investigadores del Instituto Catalán de Oncología descubrieron que los pacientes con EGFR mutado tenían además otros 21 genes ‘hiperactivos’. Entre todos ellos, uno destacaba especialmente: AXL.
“Es como si al inhibir EGFR hubiésemos apagado un fuego, pero el incendio reaparece por otro foco”, explica Rosell a ELMUNDO.es. Ese otro foco, AXL, es “primo hermano” de EGFR y se comporta asumiendo su mismo papel (“EGFR deja de funcionar y pasa el relevo a AXL, que actúa como un gen conductor del cáncer de pulmón”). “Hasta ahora era una proteína de superficie sobreexpresada en algunos tumores, pero desconocíamos que podía ejercer ese papel como ‘conductor'”.
De hecho, explica, en el experimento se usaron algúnos inhibidores de AXL experimentales y observaron que al ‘apagar’ este segundo foco, los tumores volvían a responder al tratamiento oncológico. “Ahora estamos en contacto con algunas compañías farmacéuticas que tenían en su archivo inhibidores de AXL, pero no que no eran conscientes de su papel, para poder poner en marcha un ensayo clínico con pacientes”.
En un futuro cercano, sugieren, no sería descabellado pensar en combinar un inhibidor de EGFR (tipo erlotinib) con algún tipo de fármaco capaz de inhibir AXL para lograr evitar la aparición de recaídas en este subgrupo de tumores de pulmón.