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La realidad de la esquizofrenia

La realidad de la esquizofrenia

Este trastorno crónico se desarrolla generalmente en la juventud requiere un tratamiento de por vida, acarreando muchas veces problemas no sólo con el enfermo, sino con su entorno también por lo difícil que puede llegar a ser.

La realidad de la esquizofrenia

¿Qué es la esquizofrenia?
La esquizofrenia es una enfermedad mental crónica y muy severa, provocando en las personas que sufren de ella un quiebre con la realidad: oyen voces, imaginan objetos y situaciones que en realidad no están ocurriendo y muchas veces parecen estar en su propio mundo. En los casos más graves de esquizofrenia, los individuos requieren de hospitalización y continua vigilancia, ya que pueden poner en riesgo su vida o la de los que los rodean.

Afecta a hombres y mujeres por igual y las alucinaciones comienzan por lo general ente los 16 y 30 años. Rara vez ocurre en los infantes, pero existen casos de niños menores de diez años que la desarrollan, como por ejemplo una pequeña estadounidense llamada Jenny Schofield, cuya familia ha estado en muchos medios de ese país contando su historia.

Varios factores de riesgo pueden llegar a ser predisponentes (como la historia psiquiátrica familiar, trastorno bipolar o cuestiones sociales), pero no existe una causa certera que produzca la enfermedad o al menos no se ha descubierto aún.

Tratamiento para la esquizofrenia
Como comentamos, la enfermedad no tiene una causa específica conocida, por lo que su tratamiento se basa en combatir los signos y síntomas lo mejor que se pueda. Existen dos formas de hacerlo o dos enfoques: uno, a través de drogas antipsicóticas y otro con terapias psicosociales y conductuales.

En el caso de las primeras, se han estado utilizando desde los años 50, con la diferencia que actualmente se consiguen medicamentos con menos efectos secundarios que antaño. Una de las drogas más usadas, la clozapina, ha causado problemas en el sistema inmune, provocando la pérdida de los glóbulos blancos que luchan contra infecciones. Se la ha intentado reemplazar, pero muchas personas no responden a otras clase de fármacos.

La segunda forma de ayudar corresponde  al tratamiento en el que se emplean diferentes terapias no medicamentosas y que tienen por objetivo ayudar a controlar los pensamientos del paciente y sobre todo, enseñarle a vivir y a regular su propia enfermedad.

Hace poco fue desarrollada una nueva terapia para la esquizofrenia severa apoyada en este concepto y cada vez son más los protocolos que mejoran la calidad de vida del paciente y de sus familiares y entorno.

Sin embargo, es casi necesario que las personas con esquizofrenia tomen medicación y la terapia psicosocial funciona como una ayuda adicional que funciona como un apoyo extra a las necesidades el afectado.