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Mujer noruega fue violada en Dubái y acusada por tener “sexo fuera del matrimonio”

Estas noticias son comunes en países árabes y es que según el sistema legal con el que se rigen llamada “ley Sharia” la culpa de todo recae sobre las mujeres. Toda la prensa mundial ha resaltado la siguiente noticia: “joven mujer noruega fue violada en Dubái y acusada por la policía“.

Bajo estas condiciones un tribunal de Emiratos Árabes Unidos condenó a un año y cuatro meses de encarcelamiento a una noruega que fue violada bajo el cargo de “sexo fuera del matrimonio”.

La mujer había denunciado la violación a la policía de Dubái y al contrario de recibir la ayuda legal y soporte necesario fue acusada de tener relaciones sexuales fuera del matrimonio o infidelidad.

La prensa noruega quedo estupefacta por lo ocurrido a su ciudadana, identificada como Marte Deborah Dalelve, de 24 años, y que fue condenada por tomar alcohol y “mantener sexo fuera del matrimonio”.

La joven presentó una denuncia por violación el pasado marzo, cuando se encontraba de viaje de negocios por ese país. Sucedió que luego de asistir a una fiesta, algunos “tragos” que la dejaron semi inconsciente y de regreso a su hotel un compañero la llevó a su habitación donde se produjo la violación.

La joven decidió presentar denuncia, por encima de que la advirtieron de que su caso no iba a prosperar en Dubai.

Lejos de lograr la atención por parte de la policía, la mujer pasó varios días en una celda, hasta que finalmente entró en contacto telefónico con sus familiares y el consulado noruego.

Gracias a las gestiones del consulado logró la puesta en libertad, en espera de juicio, periodo que ha pasado en una institución eclesiástica, explican medios noruegos, sin salir del país puesto que las autoridades de Dubai le quitaron el pasaporte.

La noticia: “mujer noruega fue violada en Dubái” ha puesto nuevamente en el tapete la triste vivencia de las mujeres árabes.

Mujer noruega fue violada en Dubái y casos similares

Otro caso similar al de la mujer noruega que fue violada en Dubái ocurrió en mayo de este año cuando la australiana Alicia Gali, de 27 años, relato en una entrevista televisiva que fue drogada y violada por compañeros de trabajo en Dubái . Posteriormente fue llevada a un hospital con daños y fracturas en las costillas pero aún así fue declarada culpable y quedó encarcelada durante ocho meses, también bajo el cargo de “tener relaciones sexuales fuera del matrimonio” en 2008.

Semblanza del libro “Tras el Velo – La mujer en el Islam”

El abyecto delito de violación de mujeres, que se registra desde tiempos inmemoriales, se penaliza con distintos grados de severidad en los diferentes países del orbe, con la ominosa excepción de los Estados islamistas regidos por la Sharia, donde las víctimas, irónica y paradójicamente, son castigadas. El laureado escritor norteamericano Robert Spencer, autor entre otros libros de “La verdad acerca de Mahoma” y académico de historia, teología y derecho islámicos, considera que la mayor amenaza para las mujeres reside en la concepción musulmana de la violación, en la medida en que se conjuga con las restricciones islámicas respecto a la validez del testimonio femenino. En un juicio, el testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre (Corán, 2:282).

Los teóricos de la ley islámica han restringido aún más la validez del testimonio femenino al limitarlo, en palabras de un manual legal, a “casos relativos a la propiedad o a transacciones referidas a propiedades, tales como las ventas”. En otros casos, solamente pueden testificar los hombres. En los casos de abuso sexual, se requieren cuatro testigos. Éstos deben poder aportar otros elementos aparte de la mera testificación de que se ha producido un hecho de fornicación, adulterio o violación; en este último caso, deben haber sido testigos presenciales. Esta disposición tan peculiar como demoledora tiene su origen en un incidente de la vida de Mahoma, cuando su esposa Aisha fue acusada de infidelidad. La acusación conmocionó especialmente a Mahoma porque Aisha era su esposa favorita. Pero en este caso, como en muchos otros, Alá acudió en ayuda de su Profeta, le reveló la inocencia de Aisha e instituyó la estipulación de los cuatro testigos requeridos para los pecados sexuales: “¿Cómo es que no presentan cuatro testigos para probar su imputación? Pues, ¡si no presentan dichos testigos, son ésos los que, ante Alá, son en verdad mentirosos!” (Corán, 24:13). Por consiguiente, es casi imposible probar una violación en los territorios que siguen los dictados de la Sharia. Los hombres pueden cometer una violación con total impunidad: si niegan los cargos y no hay testigos, serán absueltos, porque el testimonio de la víctima es inadmisible. Peor aún, si una mujer acusa a un hombre de violación puede terminar incriminándose a sí misma. Si no se pueden encontrar los testigos masculinos requeridos, la acusación de violación de la víctima pasa a ser una admisión del adulterio. Esto explica el grave hecho que hasta el 75% de las mujeres encarceladas en Pakistán lo están por el crimen de haber sido víctimas de una violación. Allí, entre el 79% y el 90% de ellas son víctimas de abusos domésticos, una de cada cuatro es violada en algún momento de su vida y, en las zonas rurales, se impone un código por el que un hombre puede impunemente matar a una mujer alegando que su honor ha sido mancillado. Una mujer es atacada sexualmente cada dos horas en el país asiático, la mitad de las víctimas son menores y si apenas hay denuncias es porque las ultrajadas son sistemáticamente condenadas a penas que van desde la cárcel a la lapidación por los delitos de adulterio o fornicación fuera del matrimonio.