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Nomofobia, un trastorno que crece

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Nomofobia es una palabra que pocas veces hemos oído nombrar y sin embargo la gran mayoría de nosotros conoce sus efectos o, al menos, es capaz de contar una experiencia vinculada a ella. Se trata de un nuevo trastorno de ansiedad, vinculado al miedo de no tener nuestro celular disponible.

 

 

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Ya sea porque no lo tenemos a la vista, nos estamos quedando sin batería, se nos acaba el saldo o el lugar donde nos encontramos nos impide tener una buena señal, la falta del servicio de telefonía móvil genera un trastorno que repercute en un malestar corporal. Según estudios de Secur Envoy, en el Reino Unido más de un 60% de la población con móvil o celular sufre de este trastorno. En el resto del mundo occidental se registran porcentajes similares o que al menos pasan del 50%.

 

 


Sin celular, sin paz
Entre las patologías que derivan de la nomofobia se encuentran la falta de concentración e inestabilidad emocional, que conducen a conductas agresivas y una sensación de incomunicación con el entorno. Quien sufre este trastorno no puede estar en paz consigo mismo, se suele reprochar no haber tomado las precauciones necesarias y difícilmente pueda continuar su tarea habitual hasta no entrar en contacto con su teléfono.
 


Según los especialistas, existen algunas recomendaciones para superar este trastorno. Se debe intentar pasar más tiempo sin el celular en los ratos libres, memorizar los teléfonos más importantes para no depender de su agenda en casos de emergencia, evitar los pensamientos negativos acerca de lo que nos puede suceder por estar incomunicados, entre otras acciones vinculadas a la psicología emocional utilizada para superar casos de pánico. Asimismo, se debe tener en cuenta cómo los celulares afectan el sueño para tomar los recaudos necesarios.

Un trastorno que aumenta
Existen dos casos puntuales que registran la mayor cantidad de nomofóbicos. En primer lugar, están aquellos que utilizan el teléfono para todo lo relacionado con su trabajo, su agenda social y el contacto con sus seres queridos. En general son jóvenes que en caso de perder su celular no disponen de un back up de contactos ni tienen en su cabeza los días y horarios de las actividades que agendaron en sus aparatos, porque confían plenamente en él.
 

 
El otro caso  es el de los adultos que utilizan el móvil como medio de comunicación con sus hijos y no pueden estar en paz sin el teléfono cerca, porque ven en él el único medio de comunicación que los mantendrá al tanto de cómo y dónde se encuentra el pequeño.

Por estos dos motivos, la nomofobia es un trastorno que va en incremento: cada vez son más los servicios que ofrecen los celulares, y cada vez comienzan a utilizarse desde más chicos, generando mayores trastornos de ansiedad por la tecnodependencia o tecnoadicción que se genera entre el individuo y su teléfono.