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Riesgos del Mercurio en los focos de luz

El mercurio ha sido utilizado desde siempre de manera informal e ignorando los grandes riesgos de su incorrecta manipulación. Los chinos lo utilizaban en su alquimia, ingiriéndolo para algunos «tratamientos». En el siglo XVIII, en pleno auge de la sombrerería, los peleteros (personas encargadas de fabricar y reparar sombreros) ablandaban el costoso y apreciado pelo de castor en pequeñas barricas no selladas de mercurio, absorbiendo a través de la piel y pulmones sus vapores y enfermando hasta la muerte. Algunos que no morían rápidamente quedabas con graves secuelas de contaminación y envenenamiento sufriendo de ataques de ‘agitación violenta’ y secuelas en el habla por la que denominaron “enfermedad del sombrerero”.

Aquí un video sobre la enfermedad que afectaba a los sombrereros en los siglos XVIII y XIX

¿Por qué el mercurio y sus derivados son extremadamente tóxicos?

El mercurio en estado puro es tan inofensivo como cualquier otro mineral. Lo verdaderamente peligroso del mercurio son sus vapores y especialmente cuando se combinan con el carbono para formar mercurio orgánico.

Si te tragas una cuchara de mercurio metálico puro no absorberás ni el 0,01% y no pasará nada, claro, si no lo haces habitualmente (no intentarlo nunca).  Pero si esta misma cuchara la calientas con un simple mechero, los vapores inhalados se absorberán en un 80%, pasando directamente al torrente sanguíneo y provocando serios problemas neurológicos. El mercurio tiene el punto de ebullición en 357 grados centígrados, pero cuando pasa de los 40 ya empieza a emitir sus peligrosos vapores.  Por eso es necesario tomar las precauciones necesarias cuando se trabaja o manipula mercurio.

Riesgos de usar el Termómetro y el Foco (bombilla eléctrica)

Es posible que alguna vez hayas roto un termómetro de mercurio en casa e inclusive te hayas puesto a jugar con el líquido brillante que viene dentro e imaginar al T-1000 de Terminator.  El gran riesgo al que te expones no te lo han enseñado en el colegio, la universidad o en casa. Pero ya desde 2009 su uso y comercialización esta PROHIBIDO. Un sólo termómetro de aquellos era capaz de contaminar unos 80 metros cúbicos de agua y acabar con todos los peces que la habitasen.

Todo el mundo ha roto alguna vez un termómetro de mercurio para jugar con el líquido brillante y emular -a escala- al T-1000 de Terminator; ignorando los peligros adyacentes. Ahora ya sabes a que atenerte. Desde 2009 su uso y comercialización está prohibido. Un sólo termómetro de esos es capaz de contaminar unos 80 metros cúbicos de agua y acabar con todos lo peces que la habitasen. Es importante saber que el 10% de los residuos filtrados hoy en la tierra provienen de aquellos termómetros caseros.

FOCOS

contaminacion de mercurio en focos ahorradoresLa situación se agrava por que hoy sustituimos esos ‘inofensivos’ aparatos por las peligrosas lámparas de vapor de mercurio. Directamente con el mineral ya en estado gaseoso y encapsulado en cristal para su liberación con cualquier simple rotura. Ahora luego de cada rotura de un foco, es necesario ventilar la habitación durante por lo menos 15 minutos y realizar una limpieza con mascarilla en caso de recoger los pedazos y residuos de la  bombilla.

Hace poco los gobiernos iniciaron una amplia campaña a favor del uso de focos ahorradores. Aunque efectivamente, estos focos permiten ahorrar energía eléctrica y disminuir el costo de la energía para el usuario. Sin embargo, no se informó a los usuarios de ciertos peligros y las precauciones que se deben tomar. Tampoco en los empaques de estos objetos se indican detalles y riesgos de su manipulación.  Los riesgos para la salud humana dependen de la contaminación ambiental por el MERCURIO que contienen los focos ahorradores.

Si se rompe un foco, el mercurio contamina el aire de la habitación y sus finas partículas se depositan en los tejidos: cortinas, alfombras, ropa, y más, donde permanecen por largo tiempo y para peor se transforman en metil-mercurio, sustancia altamente tóxica.

En otros países se han adoptado ya las medidas apropiadas en salvaguarda de la salud humana.

El Department for Environment, Food and Rural Affairs, del Reino Unido (Inglaterra) entre otras recomendaciones sobre qué hacer en caso de que se rompa un foco, menciona las siguientes:

1) Salir de la habitación y dejar que se ventile por lo menos 15 minutos,
2) Limpiar el sitio donde cayeron los pedazos utilizando guantes de caucho,
3) No usar aspiradora, evitar que se levante polvo y si es del caso no inhalar ese polvo, recoger los fragmentos de vidrio y colocarlos en fundas dobles de plástico (aunque lo mejor es ponerlos en un recipiente de vidrio con tapa),
4) Limpiar el área de contacto con un paño húmedo y a éste no depositarlo en el tacho de basura sino en tachos especiales que deberían existir en los sitios de venta de los bombillos o en otros que manejan las autoridades correspondientes.
5) Precauciones semejantes deben adoptarse con los bombillos que terminan su vida útil y se eliminan.
6) Adviértase que los niños son más susceptibles a los efectos tóxicos mencionados antes. Por supuesto, si a una persona le ha ocurrido ya el percance y se le ha roto un foco ahorrador, la situación no es de severa gravedad, pero ha de prestar gran atención en el futuro para tomar las debidas precauciones.

Si bien es cierto que estas recomendaciones se refieren a los focos ahorradores, el hecho es que desde hace mucho tiempo rigen normas semejantes para desechar toda clase de pilas o baterías, desde aquellas que se utilizan en pequeños radio-receptores, cargadores, controles remoto, hasta las baterías grandes de los vehículos, pues todas ellas contienen sustancias químicas tóxicas que pueden contaminar el medio ambiente.

Historia de  Karen Wetterhahn

Karen WetterhahnEl día 14 de agosto de 1996, la reconocida química y profesora norteamericana, Karen Wetterhahn se encontraba investigando en su laboratorio sobre los efectos de los iones de mercurio al interactuar con las proteínas reparadoras de ADN.  Para ello había encargado una muestra de dimetilmercurio, una de las neurotoxinas más peligrosas que se hayan sintetizado nunca. Tomó todas las precauciones que dictaba el protocolo. Pero una gota, menor que un grano de arroz, cayó accidentalmente sobre el guante que protegía su mano. Lamentablemente ella murió intoxicada por mercurio a los pocos meses.

¿Qué ocurrió en el laboratorio?

El dimetilmecurio es tan peligroso que no sirve para nada (bueno). Su toxicidad restringe sus aplicaciones científicas y ninguna compensa el peligro que supone su manipulación y traslado.  Apenas se ha utilizado para el calibrado de algún instrumento de detección de mercurio, como patrón de referencia para análisis clínicos y para conocer el efecto de la misma sustancia sobre el cuerpo humano. Karen Wetterhahn completó el mejor de los análisis empíricos, pero lamentablemente lo hizo a costa de su vida.

Para su manipulación y debido a su altísima volatilidad, se utilizan cabinas de humos selladas y con ventilación filtrada para alejar sus ponzoñosos vapores. Basta la inhalación o absorción de tan sólo 0,001 mililitros para acabar criando malvas. Karen todo todas las medidas de seguridad conocidas hasta la fecha, incluso enfrió con hielo la pipeta que contenía la muestra para reducir su presión de vapor. Se enfundó unos guantes de látex desechables, la bata y unas gafas de protección antes de abrir la pipeta sellada con cristal dentro de la cabina.

Al seccionar el tubo de la muestra, una microgota acabó en el dorso de la mano de la investigadora, como ella misma relataría a sus colegas unas semanas más tarde.  No le dio mayor importancia, al disponer de unos guantes de látex de calidad. El látex no tiene poros (por mucho que algún incrédulo lo niegue) y no deja pasar ni los iones de una electrolisis; partículas infinitamente más pequeñas que el virus del SIDA. Era, por lo tanto, una protección en la que la comunidad científica confiaba, a priori, ante posibles accidentes.

cuidado con el mercurioPero el dimetilmercurio es extremadamente caprichoso. Debido a la estructura lineal de sus enlaces y a su extrema volatilidad, las moléculas alargadas actúan como agujas que perforan -microscópicamente- el látex, el PVC e incluso el neopreno.  Es un metal pesado. En tan sólo 15 segundos la gota que mató a Karen estaba navegando por su torrente sanguíneo rumbo a su cerebro, aunque ella no lo sabía.

Los primeros síntomas de intoxicación por dimetilmercurio no aparecen inmediatamente, pero cuando llegan se agravan con extrema celeridad. Cuatro meses después del accidente, Karen empezó a sentir hormigueos en los dedos de los pies que le impedían conducir, para más tarde ir perdiendo la visión y el habla progresivamente. Unos análisis confirmaron sus excesivos niveles de mercurio en sangre, 80 veces por encima del umbral tóxico.

Karen entró en coma a las tres semanas de los primeros síntomas. Murió el 8 Junio de 1997, no sin antes hacer jurar a sus colaboradores que estudiarían y alertarían a la comunidad científica del peligro del dimetilmercurio. Hoy se utilizan guantes laminados de alta resistencia para manejar la más potente de las neurotoxinas.

Empastes de amalgama (en la dentadura)

Hidrargirismo

Muchas personas han visto afectada su salud debido a las amalgamas con mercurio de sus empastes dentales. En el 2013 se firmará en Nairobi un tratado internacional para prohibir el mercurio en focos o bombillas de bajo consumo, vacunas y amalgamas, y ahora es sabido que  cuando se incinera un cadáver con empastes dentales, ese mercurio se evapora en la atmósfera y luego contamina la tierra, el agua y lo que comemos.

¿Qué se aconseja a alguien que vaya hoy al dentista a ponerse un empaste?

Lo primero es solicitar a su dentista que le especifique por escrito el material que va a emplear en los empastes y tratamiento dental.

¿Hay materiales inocuos para hacer empastes dentales?

Sí. Existen cerámicas o policerámicas libres de metal. Ionómeros de vidrio (sin bisfenol-A). Y composites resinosos. Recomendamos cambiar su amalgama con mercurio por otra segura lo antes posible.

Sobredosis de Mercurio en Minamata Japón

En primavera de 1955, en la ciudad japonesa de Minamata, se observó un fenómeno peculiar. Los pájaros, sin motivo aparente, caían del cielo a bandadas como una lluvia siniestra de kamikazes suicidas. Los comportamientos extraños duraron varias semanas, hasta que se expandieron a otras especies, entre ellas la humana. La petroquímica Chisso había vertido en la costa, 170 toneladas de tóxicos derivados del mercurio y utilizados para la catalización de sus plásticos.

Más de 1400 personas murieron envenenadas y otras 20.000 resultaron afectadas y con graves e impresionantes secuelas en lo que se considera la mayor catástrofe por envenenamiento de mercurio de la historia contemporánea.

Aquí un video de los trágicos resultados sobre la población japonesa en la ciudad de Minamata