fbpx Saltar al contenido

Si eres cristiano NO deberías practicar Yoga

Si eres cristiano NO deberías practicar Yoga

Para muchas personas el Yoga, Reiki y otras prácticas místicas de iluminación espiritual, son terapias de meditación que permiten la relajación y alivio de la tensión, para otros es un ejercicio que promueve la salud y, para otros, es una técnica que permite curar enfermedades.

El poco conocimiento o ignorancia sobre la verdadera naturaleza del Yoga mantiene a la mayoría de personas inconsciente respecto de sus propósitos y probablemente lo vean simplemente como un «ejercicio o terapia».  Pero en eso radica su mayor peligro. Cuando el yoga es encuadrado como una simple disciplina corporal, con poca relación con sus fundamentos espirituales, corremos el riesgo de ser engañados sobre algo que tiene que mucho que ver sobre nuestra vida espiritual.

Para la mayoría de cristianos sinceros esto aún es confuso ya que la práctica de Yoga se promueve inclusive dentro de las iglesias católicas y cristianas.  Pero la verdad es que el Yoga es una disciplina espiritual mística oriental que proviene del Hinduismo y del Budismo.  Un cristiano sincero debería cuestionarse que compatibilidad hay entre el Yoga y la espiritualidad cristiana y sobre si es conveniente incorporar técnicas no cristianas en nuestra oración y meditación.

Yoga significa «unión», que tiene como objetivo unir el yo transitorio (temporal), «JIVA» con el (yo eterno) infinito «BRHAMAN», el concepto hindú de Dios.  Este dios no es un dios personal, sino que es una sustancia impersonal espiritual que está presente y unido a al naturaleza y el cosmos. Brahman es una sustancia impersonal y divina que “impregna, envuelve y oculto en todo”.

Si lo Divino habita dentro de cada uno a través de su representante, el yo individual, llamado Jiva, entonces quiere decir que estamos conectados con la sustancia Divina y por tanto por lo menos seríamos semidioses (panteísmo).  Aquí es interesante observar que las posturas y los ejercicios de respiración, que frecuentemente son considerados en occidente como todo el Yoga, son los pasos 3 y 4 hacia la unión con Brahman.  El Yoga además de ser un sistema práctico de meditación y ejercicios físicos, principalmente es una disciplina espiritual que dice llevar el alma al samadhi, a la unión total con el ser divino. El samadhi es el estado en el que lo natural y lo divino se convierten en uno, el hombre y Dios llegan a ser uno sin ninguna diferencia.

Este enfoque es radicalmente contrario al Cristianismo en donde claramente hay una distinción entre Creador y criatura, entre Dios y hombre. En el Cristianismo, Dios es el “Otro” y nunca “el mismo”. Es triste que algunos promotores del Yoga, Reiki o de otras disciplinas o meditaciones distorsionen algunas citas de la Biblia al citarlas aisladas para corroborar sus argumentos tales como: “sois templo de Dios” “el agua viva fluye en ti”, “estaréis en Mi y Yo estaré en vosotros” “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi” etc. sin entender el contexto ni el significado de estas palabras de la Biblia. Hay gente que retrata a Jesús incluso practicando Yoga como podemos ver en las redes sociales.

El Cristianismo es todo sobre relaciones con Dios y entre los hombres. “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón con toda tu alma y toda tu mente. Este es el principal y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás al prójimo como a ti mismo” (Mt 22: 37-39).

En el Hinduísmo, el bien y el mal, lo mismo que el dolor y el placer son ilusorios (Maya) y por lo tanto irreales. Vivekananda, el icono más respetado del Hinduismo moderno, decía: “el bien y el mal son uno y lo mismo”.  En el Cristianismo, la cuestión controvertida del pecado como una ofensa contra la Santidad de Dios es inseparable para nuestra fe, porque el pecado es la razón por la que necesitamos un Salvador. La Encarnación, la Vida, la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesús son para nosotros medios de salvación, es decir, para liberarnos del pecado y de sus consecuencias. No podemos ignorar esta diferencia fundamental a la hora de absorber en la Espiritualidad Cristiana al Yoga y a otras técnicas de meditación orientales. En el mejor de los casos el Yoga es una práctica pagana y en el peor es una práctica oculta. Esta es la religión del anticristo (el hombre que se hace Dios) y por primera vez en la historia está siendo practicada frenéticamente en el mundo occidental y en América.  Es ridículo que maestros de Yoga lleven incluso una cruz o algún símbolo cristiano, y engañan a la gente diciendo que el Yoga no tiene nada que ver con el Hinduismo y dicen que es sólo cuestión de aceptar a otras culturas. Otros han intentado enmascarar al Yoga con apelativos cristianos denominándole “Yoga Cristiano”. Esta no es una cuestión de aceptar la cultura de otro pueblo, es una cuestión de aceptar otra religión que es irrelevante para nuestra religión y de conceptos religiosos.

En los últimos ocho años, he predicado la palabra de Dios principalmente en los países europeos que en tiempos fueron la cuna del cristianismo, y de donde salieron evangelizadores y misioneros, mártires y santos. ¿Podemos llamar a Europa cristiana ahora?. ¿No es cierto que Europa ha borrado de su vida todos sus valores y conceptos cristianos? ¿Por qué se avergüenza Europa de reconocer sus raíces cristianas?. ¿Dónde están los valores morales y la ética que desde hace siglos se practicaban en Europa y que fueron llevados a otras civilizaciones y culturas a través de la proclamación valiente del Evangelio de Cristo? ¡Por sus frutos conoceréis el árbol! Yo creo que estas dudas y confusiones, la apostasía e infidelidad, la frialdad religiosa y la indiferencia han llegado a Europa a partir de que fueron introducidos en Occidente la mística y las meditaciones orientales, las prácticas esotéricas y las de la Nueva Era.