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Lago Titicaca

Perú y Bolivia ostentan uno de los atractivos naturales más bellos y majestuosos del mundo: el Titicaca. Se trata del lago más alto y navegable del mundo. Se encuentra a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar (msnm) y tiene una superficie de 8.562 kilómetros cuadrados, que lo ubica dentro de los 20 lagos más extensos del planeta.

Disfruta de esta increíble joya del altiplano andino. Si viene desde el llano, desafíe a su cuerpo a resistir la altura y el frío, ten una experiencia en el techo del mundo. Será recompensado con una vivencia que va más allá de los paisajes naturales que encontrará, será una conexión íntima y con la Pachamama.

Moje sus pies en las aguas azules y heladas del Titicaca, camina por senderos que lo llevarán a miradores altísimos y solitarios. Recorre los pueblos costeros y empápese de su cultura milenaria. Estará tan cerca del cielo que por las noches sentirás que las estrellas son su abrigo.

¿Dónde queda?

Titicaca es un territorio que está entre dos países: Perú y Bolivia. Este lago se ubica en el sur peruano, dentro de la región de Puno en la meseta del Collao, dentro de la Cordillera de los Andes. El 56%  del lago está del lado de Perú, mientras que el 44% le pertenece a Bolivia. y tiene una profundidad de hasta 281 metros.

El lago, de hasta 281 metros de profundidad, está dividido por el estrecho de Iquina, que fracciona a la masa de agua, dejando la más situada en la zona norte.

Dentro del Titica hay más de 40 islas y son 25 los ríos que vacían su caudal en el lago. La temperatura promedio anual es de 13º y puede ingresar al lago desde ambos países.

Son muchas las comunidades que viven en la zona del Titicaca y, aunque el español es el idioma oficial, también va a escuchar a los locales hablar en aymara o quechua.

¿Cómo llegar?

Puede llegar desde Bolivia o desde Perú. A continuación le explicaremos cómo puede hacer desde cada país.

Para conocer el Titicaca desde Perú, primero tiene que arribar a Puno (también puede hacerlo desde Juliaca, aunque Puno está más cerca), en el sur del país. Puede llegar a Punto por avión, por buses e incluso por tren. Estas son sus alternativas:

  • A Puno en avión: Sólo llegará a Puno en vuelos provenientes desde Lima, Arequipa y Cusco. Tiene frecuencias todos los días y es una forma rápida de llegar a destino.
  • A Puno en bus: tiene 4 rutas para llegar: desde Lima, Cusco Arequipa, o el pueblo de Chivay (Cañón del Colca). Los viajes son un poco largos, especialmente el de Lima, pero las carreteras están en buenas condiciones. Lo único complicado es el paisaje montañoso, que hace el viaje un poco más lento. Tiene buses todos los días para llegar desde cualquiera de estos puntos a Puno
  • Buses en Puno: tiene colectivos que lo llevarán por toda la ciudad. Incluso hay buses turísticos que recorren la región en un viaje de 10 horas con almuerzo incluido.
  • A Puno en Tren: si desea llegar en tren a Puno la única opción es desde Cusco. El viaje, aunque es largo, muestra unos paisajes increíbles y le permite vivir una experiencia única. No salen todos los días, sino que está sujeto a disponibilidad, preste atención a los horarios y fechas.

Si se encuentra en Bolivia y quiere llegar al lago Titicaca, lo hará a la ciudad de Copacabana, que está en la costa del lago. La única forma de llegar es por tierra y hay un sinnúmero de minibuses y colectivos que lo llevarán desde la ciudad de La Paz hasta las puertas del lago. Es un viaje corto, de menos de dos horas.

¿Cuál es la mejor época para conocer el Titicaca?

La mejor época para visitar Puno o Copacabana, en el altiplano sudamericano, es de después o antes de la estación de lluvias (en los meses que van de diciembre a marzo) y, evitando especialmente los meses de julio y agosto, con el clima más complejo.

El clima es generalmente frío por las noches y con un sol intenso en el día. Al estar a tanta altura, debe cuidarse de que el sol no le pegue mucho en la frente porque podría insolarse. Cuando hay tormentas no se puede navegar el lago y, en el caso de Copacabana, la ciudad suele quedarse sin luz por algunas horas si la tormenta es fuerte.

El lago Titicaca, tanto del lado peruano como boliviano es un destino ideal para visitar todo el año pero, como le señalamos, hay fechas que son mejores. Es un destino muy aclamado a nivel mundial por lo que encontrará siempre muchos turistas recorriendo sus atractivos.

¿Qué hacer?

Viajar al Titicaca es la posibilidad de vivir experiencias increíbles y muy diversas. No es lo mismo ir a Copacabana o la Isla del Sol que adentrarse en el mundo de Amantaní y los Uros en Perú. En el caso de que visite sólo el lado peruano del lago, le contaremos el tipo de viaje que puede llegar a realizar, una travesía más bien vivencial y en contacto con las comunidades que viven en las islas.

Del lado peruano del Titicaca

En el viaje al Titicaca peruano se tiene la posibilidad de aprender sobre la cultura y la historia de Uros, Tikonata, y Amantaní.

¿Conoce la totora? ¿Sabía que numerosas islas fueron construidas con esta planta? ¿Le gustaría convivir con una familia y aprender la cultura Aymara? ¿Estaba al tanto de que se encontraron momias incas en esta región?

Todo esto puede descubrirlo en un viaje vivencial por las islas del lago más alto del mundo.

Las islas flotantes de los Uros

Las aguas del lago bañan 1.125 kilómetros de costa que Perú y Bolivia comparten en los departamentos fronterizos de Puno y La Paz respectivamente. Titicaca y sus islas son un destino ineludible en su paso por estos países.

A sólo 30 minutos en lancha desde la costa de Puno se encuentran los Uros, un conjunto de 40 islas construidas a base de totora, un junco que crece bajo las aguas del lago. Toda una ciudadela se erige sobre estos cimientos. Los habitantes son Aimaras, una de las civilizaciones andinas más antiguas. Puede incluso pasar una noche en estas islas conviviendo con los locales que le ofrecerán alojamiento y comida ya que no hay hoteles ni ningún tipo de complejo turístico.

Con el paquete Cusco y Puno en 7 días de Inka Jungle Tour podrá vivir todas estas experiencias en una propuesta que se caracteriza por mantener la armonía y el equilibrio entre los viajeros y las culturas ancestrales.

La totora, planta típica del Titicaca que funciona para todo

Los Uros son una antigua comunidad que viven en “islas flotantes”. Escaparon de la esclavitud a la que los sometían los españoles hace 500 años. Construyeron barcazas con totora y se escondieron en los totorales. Nunca los encontraron. Con el tiempo, los antepasados de los habitantes actuales fueron creando las islas que hoy conocemos.

Las islas flotantes de los Uros están en medio del lago, entre kilómetros de totorales. Su comunidad enseña a los visitantes cómo edificaron sus actuales viviendas y los usos que le dan a la planta. Sirve para comer, bajar la fiebre, construir paredes y techos de casas, y lo más importante: es la base de la isla.

Caminar por encima de este pequeño pedazo de territorio le genera una sensación extraña. No se puede creer cómo resiste el peso de todos los cuerpos que viven encima de ella y de todos los visitantes que llegan a diario, además de las casas e incluso de un mirador. Las islas son tan chicas que las habitan como máximo 5 familias en cada una. Pescan y viven del trueque para conseguir los alimentos e insumos que necesitan.

Tikonata

El lago Titicaca es la joya del sur de Perú. Su cultura y su historia son milenarias. La aventura en esta región implica conocer las islas y a las personas que viven en ellas. Desde Juliaca tiene la posibilidad de acercarse al puerto de Capachica. Una embarcación los traslada hasta Tikonata, un pequeño pedazo de tierra donde viven una docena de familias.

Las mismas se instalaron en el año 2000 y crearon un museo donde exponen artesanías y momias del tiempo de los incas. Las viviendas son de adobe y paja pero muy confortables. Utilizan energía solar y recolectan agua para subsistir. Los integrantes de la comunidad son muy amables y están interesados en contar su historia.

En el punto más alto de la isla está el mirador, desde donde se puede contemplar toda la inmensidad del Titicaca, que parece un océano. Puede uno conversar todo el día con los locales, que le contarán sus historias, sus dificultades y todo lo que se vive en la isla. Al final del recorrido tomará una embarcación para dirigirse al próximo destino, Amantaní.

Conviviendo con una familia en Amantaní

Es el conductor de la embarcación quien los recibe en su casa, con su familia. Llegando a Amantaní se almuerza con la familia y se comparte el momento. El menú típico es la trucha del lago, muy natural y muy deliciosa. El plato se acompaña con verduras y tubérculos de las propias parcelas de los locales. El momento es muy grato porque se charla amenamente sobre la vida de los habitantes y la de los viajeros, es todo un aprendizaje.

Amantaní es una isla más grande que Tikonata. Sus senderos están bien delimitados y están rodeados de los fundos de los lugareños. Ovejas, cabras y diversos cultivos (como las papas y el maíz) son las producciones de los locales. Tiene dos enormes cerros –los cuales son ideales para hacer senderismo- Pachatata y Pachamama.

En este último se puede observar el atardecer en una soledad y silencio impagables. La postal del Titicaca peruano es muy bella. Sólo hay que aguantar el frío y el viento para ver cómo caía el sol sobre el lago. Con la noche, la luna y las estrellas son las únicas luces que alumbran la isla.

No sólo el atardecer es hermoso en Amantaní. Las noches son silenciosas, oscuras y solitarias. La cena es otro momento para compartir, para charlar, para preguntar y escuchar. La amabilidad local es impagable y tendrá una estancia cómoda y feliz. Antes de ir a dormir disfrute de la noche. Busque la Vía Láctea y contemple estrellas como nunca ha hecho. Sólo el leve barullo de los árboles y las olas golpeando contra la costa es lo que podrá oír. Las noches en el Titicaca peruano son increíbles.

El viaje por este lado del Titicaca es de aprendizaje puro, de relajación y de encuentro con una cultura milenaria. No se arrepentirá de vivir esta experiencia tan enriquecedora.

Por el lado boliviano del Titicaca

La isla está a 70 kilómetros de La Paz y la ciudad más representativa es Copacabana. Realmente, la foto más característica de Titicaca es la postal que puede tomarse desde el cerro Calvario hacia la costa de Copacabana, con todos sus barcos pequeños y las casitas pegadas al muelle.

Copacabana es un pueblo turístico con un mercado central. Pese a que viven miles de locales aquí, es más probable que se cruce con extranjeros de todo el mundo por sus calles. Es un pueblo muy visitado y desde el cual salen los barcos y excursiones a las islas del Sol, de la Luna y Suriqui.

Justamente, en esta isla hay un pequeño pueblo donde se construyen muchas de las embarcaciones que navegan por el lago. Es un lugar chiquito pero de gente amable.

Otro atractivo es la isla Kalauta, un muy antiguo pueblo de piedra, una necrópolis prehispánica única en Sudamérica. Es un lugar extraño que le llamará la atención pero que le gustará. Incluso puede compartir una merienda con los habitantes de la isla.

También se destaca la Isla Pariti, caracterizada por ser el centro más importante de la cultura tiwanacota, tan antigua que las piezas que se encontraron son del año 900.

Regresando a Copacabana, a varios kilómetros está la antigua ciudad Sampaya, donde todas las construcciones son de adobe y paja. Desde este sitio puede contemplarse la vista de las islas del Sol y de la Luna.

Son estas las islas más visitadas. La primera, la Isla del Sol, está a casi 2 horas de Copacabana y es una de las más bellas. La playa es angosta y parece estar atrapada por la montaña que se eleva en la isla y sobre la cual se construyeron casi todas las viviendas. La isla está dividida entre los poblados del norte y del sur. Ambas zonas muy bellas y en el medio hay un mirador natural desde dónde se puede contemplar todo el lago y la Isla de la Luna, que está en frente.

Las noches en la Isla del Sol y de la Luna son impresionantes. Desde cualquier punto se puede escuchar como las olas azotan la costa con su oleaje. Y como casi siempre corre alguna brisa, se puede oír el crujir de las hojas de los árboles. Las únicas luces son la de la luna y las estrellas ya que no hay alumbrado público en los poblados. Le va a encantar, es la posibilidad de encontrar la paz y la tranquilidad.

Gastronomía

Con respecto a la gastronomía, puede encontrar todo tipo de platos en ambos lados de la isla. Hay restaurantes que ofrecen menú internacional y otros platos locales. Sin dude el mejor componente alimenticio que tiene la isla es la trucha del lago. Es la trucha una comida perfecta que se acompaña de papas y verduras. Sin duda, la mejor recomendación es que pruebe este pescado fresco y natural.

Ya tiene la invitación y las mejores opciones. Ir al Titicaca será una experiencia que no olvidará jamás. No todos los días se conoce y se navega por el lago más alto del mundo. Arme sus maletas que este increíble destino turístico lo está esperando.