Saltar al contenido

Turismo científico

Si lo que busca es una propuesta alternativa al turismo tradicional, le proponemos que se interiorice acerca del turismo científico. Conozca los mejores lugares para esta práctica, su origen y los sitios más interesantes para que aventure en una experiencia totalmente distinta.

¿En qué consiste el turismo científico?

Es una nueva tipología (como el turismo gastronómico, o el de compras) que se define como aquel turismo que tiene por objetivo complementar el tiempo de ocio con la visita a espacios con una marcada connotación científica, especialmente los espacios naturales y los centros de investigación o museos, entre otras opciones.

Surge con el objetivo de fomentar y promover la cultura científica y turística. Es una modalidad que permite compartir, conocer y valorar las costumbres, el conocimiento y el origen de un territorio determinado de una manera creativa.

Este tipo de turismo está orientado a un perfil muy específico de turista que tiene intereses relacionados con la ciencia. El turismo científico crea productos específicos para estos turistas que tienen un interés por aprender más allá del viaje. Esto también trae beneficios para los investigadores porque se da la posibilidad de que haya transferencia científica al público en general y permite que se apoyen y desarrollen las investigaciones científicas

El turismo científico se considera de alta calidad, alternativo y desestacionalizado que tiene una lógica que promueve el uso sostenible de los recursos naturales tratando de alterar lo menos posible el ambiente además de que potencia la divulgación científica. De esta manera se articula a la sociedad, que forma parte del territorio, con las áreas educativas y las redes productivas lo que permite prestar especial atención a necesidades sociales, económicas, ambientales y culturales específicas de cada región.

El turismo como ciencia

Son los países más desarrollados los que iniciaron con este tipo de turismo y lo hicieron con la finalidad de generar una modalidad más directa y participativa de involucrar a las personas en el conocimiento del mundo natural. Es una actividad turística que tiene todavía interés especial y que no cuenta aún con programas académicos que sustenten una formación multidisciplinaria por lo que, en muchos casos el turismo científico todavía se reduce a la mera incorporación de visitas guiadas en la cual un guía turístico reseña los aspectos fundamentales de interés científico, antropológico o histórico cultural.

El turismo científico procura cada vez más conjugar el ecoturismo y el turismo aventura con la ciencia académica, la educación ambiental y el turismo, con la finalidad de satisfacer necesidades educativas, culturales y recreativas de un grupo de personas.

De esta manera, el grupo de viajeros se involucra abiertamente con el trabajo de investigadores de campo, quienes en muchas ocasiones se adentran en lugares remotos y cautivadores, con el propósito de aprender de ellos. A su vez, el turismo ecológico está dirigido por científicos abocados a la conservación, el respeto por la naturaleza y la enseñanza enriquecedora que el mundo natural nos ofrece.

Este conocimiento puede compartirse de diversas maneras y formatos, como por ejemplo charlas, seminarios, expediciones guiadas y la gran variedad de formatos multimedia y audiovisuales. En tal sentido, quienes participan aprenden a conocer la naturaleza de manera directa y responsable, y se concientiza sobre el lugar que ocupamos en el concierto natural. Ciencia natural y turismo se convierten de esta forma, en una manera gradual y consistente de convertir un lugar considerado de valor turístico tradicional, en un santuario de la naturaleza. Un área resguardada y comprendida, de la cual se habilita la posibilidad de aprender.

Rutas del Turismo Científico Social

La “Ruta del Conocimiento” determina el turismo científico social y comprende una Ruta Productiva y una Ruta Natural que procuran responder a las preguntas: porqué, para qué y cómo ocurren ciertos fenómenos o procesos en un territorio productivo.

A diferencia del turismo tradicional, enfocado en el confort y el consumismo, este tipo de turismo se pregunta cuestiones relacionadas con la física, la química, la biología y las ciencias sociales.

Ruta Productiva: tiene el objetivo de transmitir conocimientos y generar experiencias en el viajero y también fomentar la innovación tecnológica en el sector productivo ya que pone a disposición de los turistas soluciones replicables y útiles que pueden ser adoptadas y mejoradas. También se muestra qué, cómo y para que se produce algo determinado en una región específica.

Ruta Natural: en esta ruta se puede disfrutar de la naturaleza y la ecología y contemplar la flora y la fauna de un terminado lugar. Busca explicar fenómenos naturales a través de las Ciencias Básicas. Es un tipo de turismo para cualquier persona y que puede llevarse a cabo en distintos lugares. Especialidades como Arqueología, Antropología, Geología, Astronomía y Meteorología, se suman y complementan esta ruta.

Mejores destinos para hacer turismo científico en el mundo

Este tipo de turismo combina el descanso con el conocimiento y apunta a aquellas personas que tienen un interés por el conocimiento y el aprendizaje. El turismo científico ayuda en la promoción de lugares que pueden vincularse con alguna especialidad científica y o personajes de la ciencia que han dejado un legado que sigue vigente.

Cada vez más países se suman a esta tendencia y comienzan a generar ofertas personalizadas y originales para los viajeros que quieren ir más allá. Cada destino turístico apunta a su especialidad, como por ejemplo la posibilidad de contemplar cielos estrellados, realizar inmersiones en fondos marinos, visita a museos interactivos o recorrer rutas arqueológicas, geológicas y botánicas. No hay límite de posibilidades y cada país tendrá su propia oferta científica. Algunas muy interesantes son las siguen a continuación:

Atomium en Bruselas

Es el mayor atractivo turístico de la capital de Bélgica. Fue el símbolo de la Exposición Universal de Bruselas de 1958. El Atomium es una enorme estructura cristalina del hierro ampliado 165.000 millones de veces. La impresionante edificación tiene 102 metros de alto y está formada por 9 esferas de acero de 18 metros de diámetro que se comunican entre sí por tubos con escaleras mecánicas.

CERN en Ginebra

CERN (Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire) es una organización internacional fundada el 29 de septiembre de 1954. La traducción de la sigla es Consejo Europeo para la Investigación Nuclear.

A través del CERN se gestionaron acuerdos de colaboración entre países y se crearon numerosos laboratorios orientados a la física de partículas. Actualmente son 22 los países miembros que tienen responsabilidad en la financiación y el funcionamiento del organismo. Esas naciones son: Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Grecia, Italia, Noruega, Holanda, Reino Unido, Suecia, Suiza, Austria, España, Portugal, Finlandia, Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Bulgaria, Israel y Rumanía. También hay otros países que están en condición de asociados como Serbia y Chipre, Turquía, Pakistán, Ucrania e India. Además, numerosos países no europeos participan de distintas maneras.

En el CERN hay físicos, ingenieros, informáticos, arquitectos, técnicos, operarios, personal de administración y oficina, entre otros profesionales y tienen el objetivo de diseñar, construir, explotar y mantener los aceleradores, sus detectores y todas las instalaciones auxiliares que éstos implican. También analizan resultados de diversos experimentos que llevan adelante.

Visitar el CERN es muy fácil ya que puede reservar su lugar a través de la página web de visitas, sólo que se agotan rápidamente por la alta demanda. Conocer el CERN es totalmente gratis.

Museo de Galileo en Florencia

Es conocido como el Museo de Historia de la Ciencia, y tiene en sus salas numerosos tipos de herramientas e instrumentos científicos creados desde el renacimiento hasta el siglo XX.

Entre los objetos más antiguos podrá contemplar artilugios matemáticos, ópticos, astronómicos, quirúrgicos o de navegación. También se expone una pequeña colección de relojes de bolsillo, algunos de ellos de finales del siglo XVI. La mayoría de estos objetos fueron propiedad de familias italianas muy reconocidas como los Médici y Lorraine.

Sin duda uno de los artefactos más valiosos del museo es el telescopio con el que en 1609 Galileo descubrió, entre otras cosas, los montes lunares y los satélites de Júpiter. También podrá contemplar el primer barómetro de mercurio, inventado en 1634. Una curiosidad que tiene el museo es que se muestra como si fuera una reliquia el dedo corazón de Galileo, que fue separado de su cuerpo en el año 1737 cuando se trasladaban sus restos a la cripta familiar.

El castillo Clos-Lucé en Amboise (Francia)

El residente más famoso e interesante que tuvo este fascinante castillo fue Leonardo da Vinci, quien pasó en este lugar sus últimos 3 años de vida, desde 1516 hasta el 2 de mayo de 1519.

Da Vinci recibió la invitación del rey Francisco I para que viva en el castillo además de que le proporcionó todo lo que pudiera necesitar para que sus últimos años sean buenos. El castillo está repleto de huellas de Da Vinci, incluso, se cree que aquí terminó el cuadro de San Juan Bautista que hoy por hoy se expone en el Museo del Louvre.

Su dormitorio está intacto y todavía se conserva la cama donde descansaba. Sobre la cabecera estaba el retrato de Mona Lisa, también conocida como La Gioconda.

En los sótanos de Clos-Lucé hay más tesoros de Da Vinci. Por ejemplo, existen modelos dibujados con diseños novedosos de un tanque, un puente de asedio y un helicóptero primitivo.

Museo Curie en París

Dentro del Instituto Curie se encuentra el museo de homónimo nombre. En este lugar está el laboratorio donde trabajó durante casi veinte años la familia Curie ya que también su hija y su yerno, Irène Joliot-Curie y Frédéric Joliot lo hicieron y descubrieron la radiactividad artificial, por la cual ellos recibieron el Premio Nobel de Química en 1935. La Universidad de París y el Instituto Pasteur le construyeron este laboratorio especialmente a Marie Curie entre 1911 y 1914.

El museo se fundó en 1964, y conserva el laboratorio de química en las mismas condiciones a cómo cuando Marie Curie lo utilizaba. El Museo Curie ostenta un espacio de exposición permanente y un centro de archivos. El objetivo es mostrarle al público todo lo referente al descubrimiento de la radiactividad y sus primeras aplicaciones médicas con radioterapia.

Pero  María Sklodowska-Curie no sólo tiene un museo en Francia, también hay uno en su honor en la ciudad donde nació, Varsovia (Polonia). Fundado en el año 1967 y tiene elementos en exposición que hacen a su vida y obra. Es algo pequeño pero es único y dedicado enteramente a Marie Curie

Laboratorios Cavendish en Cambridge

Pese a que la célebre Universidad de Cambridge puede presumir que por sus aulas pasaron 96 premios Nobel, todo un récord, la ciudad de Cambridge es más que nada conocida por Isaac Newton por lo cual uno de los lugares obligados a visitar es el Trinity College, donde estudió. En este lugar hay un descendiente de aquel famoso árbol del que cayó la manzana que transformó la física para siempre. El árbol original está en la casa donde nació Newton, en Woolsthorpe Manor.

Charles Darwin fue otro enorme científico que pasó por esta ciudad. En el Christ’s College está la habitación donde pasó sus días de estudiante. En Cambridge está la casa de Darwin y también los jardines botánicos (Henslow Gardens) donde trabajó diferenciando especies.

Por los laboratorios de Cavendish pasaron muchísimos científicos famosos. Sólo por nombrar a algunos estuvo el primer Profesor de Física Experimental de la Universidad James Clerk Maxwell; o Ernest Rutherford que junto a J. J. Thomson, descubrieron en estos laboratorios que los rayos X tenían la capacidad de ionizar el aire, es decir, de producir partículas cargadas, tanto positivamente como negativamente.

Atapuerca en Burgos (España)

Atapuerca es seguramente el sitio “menos químico” de toda la lista, pero fue un lugar bisagra en la historia de la evolución humana. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y es considerado uno de los descubrimientos más relevantes del siglo XX. El complejo arqueológico de Atapuerca se ubica a unos 20 kilómetros de la ciudad de Burgos.

Los yacimientos de Atapuerca todavía sigue siendo un sitio de investigación pero puede recorrerse turísticamente. El inicio es en la Trinchera del Ferrocarril, descubierta tras la obras de construcción de una línea de tren minero, a finales del siglo XIX. Luego se puede ir a la cueva Gran Dolina donde se descubrieron instrumentos de piedra, fósiles de animales y restos humanos pertenecientes a seis individuos que vivieron hace casi un millón de años.

Para complementar esta visita puede conocer el Museo de la Evolución Humana y recorrer sus diferentes espacios para aprender más sobre la historia de la humanidad desde la óptica científica y conocer más sobre la relación entre el hombre y la naturaleza. El museo es muy interactivo ya que además de la exposición, hay talleres didácticos, seminarios y conferencias.

Déjese sorprender por la ciencia y anímese a un viaje diferente. Si opta por el turismo científico vivirá una experiencia totalmente distinta a la que puede ofrecerle el turismo tradicional. En Noticias Interesantes lo mantendremos al tanto de los mejores sitios en el mundo para esta práctica turística. No se arrepentirá.